domingo, 16 de abril de 2017

Muy feliz Pascua

Os deseo muy feliz Pascua, el único evento que nos e-viene, por traducir mal lo que leí ayer en una entrevista a Rémi Brague: es el único sucedido (événement) que merece ese nombre. En un mundo en el que lo que todo lo que ocurre son variaciones, de un caleidoscopio, pero variaciones, sólo la resurrección nos llega imprevista: «La resurrección es el único evento que, como dice su nombre, llega, atraca en nuestras costas viniendo de un Otro absoluto» (La résurrection est le seul événement qui, comme le dit le mot, «arrive», accoste à notre rivage en venant d'un «Ailleurs» absolu).
Dice otra cosa más, dándole la vuelta al argumento de los que se quejan de que fiestas como la Navidad ocupen el sitio de una fiesta pagana. La Pascua es el cumplimiento de lo que está pasando estos días en la naturaleza, a partir del calendario judío, pero no tiene que ver con cuestiones de ciclos de la naturaleza a lo rama-dorada-de-Frazer: «¿O hay que ver en el ciclo de las estaciones la prefiguración, la promesa sin cesar reconducida y sin cesar derrotada por la naturaleza, de una primavera sin fin, de un día sin crepúsculo? (Ou faut-il voir dans le cycle des saisons la préfiguration, la promesse sans cesse reconduite et sans cesse déçue par la nature, d'un printemps sans déclin, d'un jour sans crépuscule?).

Esto lo leí ayer y fue otro subidón después del Libro de la Pasión, de Ibáñez Langlois, que había estado recordando por partes desde el viernes. Siendo una lectura muy dolorosa, me estaba siendo alegre seguir al Señor en su ofrenda por nosotros.

Y no sé cómo, pero redondeó la mañana excelentemente este concierto:



Es música de Monteverdi en la primera parte, unos salmos, que por lo tanto hablan de Cristo (por ejemplo en 10:58 Beatus Vir, el Salmo 112 con una alegría desbordante) y una parte muy conocida del Vespro, en el minuto 19:24, que habla de María y fue todo una felicidad completa, no sé si muy propia del Sábado Santo, pero es que yo me apunté a la teoría de Muñoz Seca de que todos estamos, el Sábado Santo, al tanto de que es la espera de lo que sabemos que es el Domingo de Resurrección.
Qué alegría oír esas voces maravillosas (y luego una Misa a ¡53 voces!, de Biber, en el mismo sitio para el que se pensó, la catedral de Salzburgo, con balcones para las trompetas). Qué bien. Además los había oído aquí en Santiago, una obra de Zelenka.

Y vamos, que muy feliz Pascua a todos, después de tanto rodeo

1 comentario:

  1. Igualmente. Felices Pascuas.

    Por cierto hace unos meses he reabierto "el chiringuito", después de unos cuantos años casi sin colgar nada. Como siempre sólo intento que lo que cuelgo pueda ser útil o de que pensar para quien pase por ahí.

    Tú blog, como siempre, estupendo...

    Un cordial saludo

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