martes, 21 de noviembre de 2017

Oxford 17 - Sobre Evelyn Waugh

Con ocasión de la publicación de los primeros volúmenes de las Obras Completas había una pequeña exposición en la Weston Library. Cargaban las tintas en todo lo negativo, pero al menos había cosas originales de Waugh, especialmente de su faceta de artista:

A la izquierda, ejemplares de The Oxford Broom de 1923, con grabados suyos de portada (uno lo vendieron aquí por 1300 libras). A la derecha, documentos de matrícula.


El de ser pintor (fallido) es un tema que recorre su obra: Esto en concreto son dos grabados de 1923. El de la derecha es Richard Pares; el de la izquierda es Harold Acton declamando con un altavoz, igualito que Anthony Blanche leyendo a gritos La tierra baldía en Retorno a Brideshead.




Esto, aunque se vea mal, es un dibujo muy bueno de una calavera; otro tema suyo, lo de Et in Arcadia ego:


Aquí, una citación de la policía para declarar por ir borracho en un coche con Matthew Ponsonby. Los tabloides se cebaron, llamando a Waugh, sin decir su nombre, el "pasajero imposiblemente borracho" (incapably drunk). También eso acabó en Retorno a Brideshead:


Si Waugh fuera sólo la suma de lo que ponían allí (aparte de sus propios dibujos) como positivo sería un ser bastante repugnante: pijo, borracho, frívolo. Lo que lo hace grande es lo que intentaban obviar, justamente, esa grandeza que no le reconocen, ay, ni en el propio Oxford.

lunes, 20 de noviembre de 2017

En vez de desahogarme, me disparo en los pies

Estos último días el cuerpo me estaba pidiendo dejar de regodearme en Oxford o Jerusalén y hacer una lista de malotes o encontrar algo de lo que quejarme airadamente, pero gracias a Dios me vinieron a la cabeza las imágenes de Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías y me horrorizó pensar que me pueda llegar a parecer en algo a ellos, hacer un texto donde me queje de algo quedando yo como el rey de los mares al final.

Y mira que podía quejarme de esta semana pasada. Diréis: es culpa tuya. Sí, no debí haber apostillado "Qué bobada" a esta frase que me encontré en twiter:
"Lo único verdaderamente importante es la filosofía. Porque el dinero satisface los deseos humanos pero es la filosofía la que los moldea. Oeconomía ancilla filosophiae".
En realidad la frase se podría intentar salvar, con mucha paciencia y muchos distingos y mucha misericordia, pero es que me pilló mal y contesté sin pensarlo.

El autor de la frase vio el comentario y, como hace cinco años, me llamó "Sara". Era una ironía que se entendía hace esos cinco años referida a Sara Carbonero y su supuesta inteligencia o falta de ella. Le contesté así: «Vaya, ya me insultaste así hace años. Qué memorioso». No le hizo gracia, me recordó una entrada mía en la que le fiskeaba un artículo. Le explique que aquello no era insultarle, sino un fiskeo. Acabó la conversación diciendo que pasaba de mí, que me dejaba en mi «santa insignificancia».

Así que en vez de hacer un Reverte o un Marías, me voy a disparar en los pies, haciendo de malote pero en la versión boba, diciendo de mí cosas que todo el mundo pensará que son estúpidas:

1. No me gustan los cuadros de Leonardo da Vinci (bueno, los dibujos sí).
2. No soporto la Novena Sinfonía de Beethoven.

Hala, ya lo he dicho. Me vuelvo a mi «santa insignificancia», la de los cuatro colgados que me leéis.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Musica que recomendar

Esto podría parecer una balada tradicional, pero es de la sueca Likke Li, muy valorada en el «mundo indie» (no confundir con el «mundo indepe»). Es una canción preciosa de todas maneras. La conocí gracias a este blog, que aparte de grandes textos, tiene recomendaciones musicales grandiosas:


Me gusta mucho lo que hace La bien querida. Esta canción está muy lograda y la letra es muy buena:



Venga, otra de Amadou y Mariam. Me da muchísima pena la letra, es desesperación con un rayo de esperanza en, justamente, el valor de la pobre guitarra del pobre Amadou:



Y estas cuatro canciones del islandés Júníus Meyvant:

jueves, 16 de noviembre de 2017

Oxford 16 - Christ Church College - el prado, el comedor y textos varios

Es monumental. Impresionante. Como los demás Colleges que he visto, el de Christ Church tiene un espacio con césped impoluto en medio, pero este es diez veces más grande que los demás:


Allí está un comedor «Harry Potter»


Bien, pero tirando a cutrecillo, la verdad; esas servilletas de papel como que no mucho.


Había placas a empleados, como este de la biblioteca, que lo fue durante 70 años:


O este portero que «mereció y obtuvo la aprobación y estima de la Sociedad toda»:


Había otro porrón de placas de eruditos. Sólo pongo esta de Osborne Cordon, que tenía un ingenio «acre, subtile, facetum» (agudó, sutil, juguetón). Y otra cosa bonita dicen de él: que vencía para sí a todos, tanto iguales como discípulos, en amistad («omnes sibi tum aequales tum discipulos amicitia devinxerit»):




Aquí Liddell, el del diccionario, el amigo de Lewis Carroll, el papá de Alicia


Un guiño para superar a Horacio de este obispo de Armagh que «bene merendo» (mereciendo bien) dice el tío que «exegit monumentum sibi hoc marmore perennius» (levantó un monumento para sí más perenne que este mármol).


Tengo que contar, para acabar, que fui al baño, aprovechando. Allí es donde me encontré este cartel que dice que no tiren el papel higiénico en en la papelera, sino en el baño. Yo si fuera chino (si es que es chino lo que está escrito arriba), me picaría:

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Oxford 15 - La Catedral de Christ Church - Locke y Ruskin y vidrieras y memoriales

En el suelo de la Catedral, antes del coro, dos placas, una lápida de John Locke

«I know there is truth opposite to falsehood, and that it may be found if people will and is worth the seeking» (Sé que hay verdad opuesta a la falsedad y que puede descubrirse si la gente quiere y está a la altura de la búsqueda).

Y otra de John Ruskin:

«There is no wealth but life» (No hay más riqueza que la vida). la frase vale por sí sola, pero si miráis el contexto, veréis que la opone a la economía política del momento, que veía la riqueza en otras cosas más materiales. Pero mejor es poner la cita entera:
THERE IS NO WEALTH BUT LIFE. Life, including all its powers of love, of joy, and of admiration. That country is the richest which nourishes the greatest number of noble and happy human beings; that man is richest who, having perfected the functions of his own life to the utmost, has also the widest helpful influence, both personal, and by means of his possessions, over the lives of others.

Las vidrieras eran del prerrafaelita Edward Burne-Jones, con la colaboración de William Morris:











Si os parecen flojas las fotos (con razón), podéis mirar este vídeo:


También había placas de homenaje, por ejemplo a los muertos en la guerra de los boers en Sudáfrica:


O esta a un estudiante («adolescens fortis innocensque») que se ahogó («obiit Iside demersus»: murió ahogado en el Isis):


Había también un busto de Pusey, el gran amigo de Newman en la época tractariana:

martes, 14 de noviembre de 2017

Oxford 14 - La Catedral de Christ Church - Thomas Gaisford y Peter Elmsley

Ya hablé de que estuve en la majestuosa Catedral de Christ Church, oyendo cantar vísperas al coro. Era un centro de peregrinación de santa Frideswide, ya dije. Es muy bonita:


La cabecera está bastante «recreada», la verdad. Pero bien, queda bonito:


Yo no hice más que llevarme alegrías de recononiiento. Por ejemplo, nada más entrar, me encontré una lápida dedicada a Thomas Gaisford, un clasicista excelente y que todavía se cita por su edición, no reemplazada todavía, del Etymologicum Magnum, el mejor diccionario bizantino.

Ahí se dice que fue Profesor Regius (lo más que se podía ser) de Griego, que desde niño se había entregado sobre todo a las letras griegas, que las promovió indefessus (sin fatigarse; ay) durante cincuenta años). Añade que de su saber dan muestra tant osu obra como el índice de impacto (eruditorum omnium domi forisque consensus). De su laboriosidad da muestra que siguió en el tajo hasta que con una enfermedad repentina en tres días se murió. Aña que era un «vir antiqua fide»: no creo que fuera católico, pero me hago la ilusión absurda de que sí. Sencillo de costumbres, de ánimo sincero, deseoso más de verdadera estimación que de honores. Con los hombres se comportaba con gravedad y modestia; con Dios inmortal humildísimamente (humillime). Qué gran tipo Gaisford.

Lápida de Elmsley, un erudito griego, de esos que aparecen en las notas:

«Quale acumen Graecae linguae admoverit testantur opera mortuo diu superfutura». Es decir: El grado de agudeza en la lengua griega que le movía se testimonia en sus obras, que sobrevivirán a su muerte mucho tiempo.
Esta placa es más fría, valga la sinestesia, pero al final resulta que la puso un amigo suyo, de los que estuvieron con él de pequeños en Westminster y que también estuvo allí con él. Se trata de C. W. W. W.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Oxford 13 - Acabo con el Ashmolean

Madre mía cómo me alargo. Por cerrar algo, voy a cerrar aquí la crónica de mi visita al Museo Ashmolean de Oxford. Me queda unas cositas de Oxford y todo lo que vi en la National Gallery de Londres. A ver si para Navidades llego.

Esta vez es sobre lo oriental (o mejor, lo orientalizante y lo oriental occidentalizante):

Mira que he leído en novelas sobre muebles Chippendale. Pues esto es una estantería para libros de aire chino:




De por 1900 y de un japonés, Watanabe Shotei, estos paneles de animales y plantas:




Otro clásico british es el amor a la porcelana china. Aquí, copias que intentaron en el XVIII:


Y luego, la cerámica de Wedgewood, la más clasicista:




Había partes del Museo que todavía estaban necesitadas de racionalización. Por ejemplo esta sala llena de bodegones me dio como un hartazgo de verla que casi colapso. Me acordé del Museo Nacional del las Marcas de Urbino, mi modelo ahora: dos o tres cuadros en cada sala enorme de aquel maravilloso palacio.


Había otra sala llena de paisajes del XIX. Este me dio penilla porque, siendo de hacia 1830, era de autor desconocido:


Me hizo gracia ver el gorro de un dogo veneciano:


Muy bien el Ashmolean. Había muchos niños. Me dieron envidia: